soliloquio
SOLILOQUIO
Llorar no es debilidad.
Es dejar que el alma respire cuando duele.
El dolor no es castigo,
es señal de que has vivido,
de que sentiste profundo de que algo te importó.
—Sí hoy lloré, porque mi ego se sintió herido, sé que no es debilidad, solo un estallido de mi ser.
El dolor físico es real, me quita el hambre, el dolor físico es pasajero, aunque a veces pienso en las personas que dicen que se les debe de aplicar morfina, porque ese dolor ya no se les quita y yo tengo compasión, no sé quizás de mí.
Caerse no es un error.Ni de tus pasos, ni de la piedra.Es parte del camino…Como lo es aprender a levantarse.Con nuevos ojos, con más compasión.
Me caí, físicamente me caí, fue un accidente, traía los tenis lisos, ese camino no era camino, ni sendero, es un barranco de hojas secas, ese camino, no es el camino elegido, no. Me levanté, ahora emprendo el camino de la restauración del hueso, de la pega de los huesos, de mi cania rota. Que me veo con compasión, no, pero debo de verme así.
Necesitar ayuda no te hace menos.
Pedirla es un acto de valentía,
una manera de decir:
“me cuido, me escucho, me importo.”
He aceptado la ayuda, sé que eso ha sido valiente entre todo.
No siempre vas a poder solo.
Y está bien.
Ser fuerte también es saber cuándo parar,
cuándo abrazarte por dentro,
cuándo permitir que otros te sostengan.
Es mi aprendizaje que no puedo sola. No he sido fuerte, para saber cuándo parar, son las caídas las que me hacen detenerme, me abrazo, me abrazo.
El corazón humano no es de hierro.
Y merece ser tratado con ternura.
“…Eres de agua, de viento, de sentir, de ternura…”
Mi corazón es carne, es viento, es aire, es de venas. Mi corazón es amor.
Pintura: Virginia's Fish', de Leonora Carrington.


Comentarios